viernes, 16 de marzo de 2018

LOS ANDAMIOS DE LA NOCHE - PORTADA | Carlos Lázaro - LAN 0001





1 Esta es una transcripción electrónica de la 1ª edición de Los Andamios de la Noche. Copiada del libro en Enero - febrero de 2007. Se procuró apegarse al original, sin embargo puede haber alguna diferencia en puntuación. Nota de Carlos Lázaro Acosta. 04 de febrero de 2007.


2 El proyecto de esta edición inició en  marzo de 1993 durante las reuniones para la celebración del 1er Festival de la Juventud Politécnica, de la que fui Coordinador Ejecutivo. El entonces Director de Difusión Cultural del I.P.N.  Lic. Ramiro Aguirre Garín, me dio acceso a su equipo de diseño para la preparación inicial de la edición y promovió su  publicación ante la Dirección de Publicaciones. (De esos primeros borradores y archivos no se conserva memoria ni en papel ni electrónica). Se presentaba el libro bajo tres fascículos diferentes que luego fueron concentrados en Los Andamios de la Noche:  1.- Llluvia y Origen, 2.- Los Andamios de la Noche y 3.- Cantera Carcomida. A mediados de 1994 se envió el conjunto a la Dirección de Publicaciones del Politécnico, en donde el proceso de autorización y proyecto final se dilató la friolera de 3 años. Terminé los cursos regulares de la carrera de Turismo en 1995,  fui profesor de Creación Literaria de 1995 a 1997,  realicé mi Seminario de Titulación en 1997  (julio-agosto) y un par de meses después, el día de mi cumpleaños, 17 de Octubre de 1997, Héctor Veyna, encargado y corrector de la edición me mostró el primer fasciulo detrás de una vitrina, tal como se miran los bebés recién nacidos en una incubadora.

3 Las fotos incluidas en este volumen, corresponden a diversos paisajes vegetales recopilados durante algunos de mis recorridos por barrancas y cerros, en particular, la barranca de Atzayoapan, en la delegación Álvaro Obregón y en la Sierra de Guadalupe, en el Estado de México. 





LLUVIA Y ORIGEN | Carlos Lázaro - LAN 0002




                                                                              A Laura, donde la lluvia la sorprenda



Y NUEVAMENTE, la lluvia, diluvio que canta la vida cayendo sobre las selvas, los desiertos, los sembradíos, las vastedades; agua de la nube decantada impregnando todo lo que toca; agua que se abisma por barrancas donde musgos, líquenes y helechos crecen a la sombra del encino.


    Nubes entregándose hasta colmar las cuencas de los lagos lenta, muy lentamente en su transcurrir constante; madres del cristal del tiempo, lenguaje corriendo ríos llegando al mar, volviendo en lluvia.

     Amanece: cubriendo los pastizales, en sucesión de brillos, aparecen trémulas gotas sin edad, habitantes del escenario del mundo. Y en el cielo, cirros, nimbos, cúmulos y estatus, na-vegan como galeones en el viento y sus velas despliegan en mástiles altísimos, para ir rumbo del puerto de una serranía, donde anclar puedan las líquidas naves a vertirse por la noche, yo lo sé.

      Lluvia, líquida luz sin reposo, desde esta tarde voy pre-gonando como un sol oculto, como un animal dormido, pregono tus victorias en los bosques serranos y en los barrancos del verdor, incitante correr de ríos puliendo piedras, formando geodas escarlata, música constante y cristalina, diáfana y eterna.

     La lluvia despliega sus alas de nube, águila blanca de espesos vapores esculpidos por el viento; piedras aparentes, mimetismo gris desparramando en estelas por todas partes. 

     Una y mil veces lluvia, deslumbran sus relámpagos, látigos de atracción, serpientes de luz instantánea. El rayo es su palabra,                                       
su canto el impacto con la tierra, anuncia de que arriva, que vuelve para bailar con el viento en su morada, para empaparnos para limpiar nuestras penas.
    Cada gota que pende de una rama, es tiempo convertido en transparencia, nuestras manos son árboles que se conjugan, universo, y todo universo es árbol, bajo su fronda el refugio de nuestros cuerpos, profunda es su raíz y fuerte su tronco.
        Y ahora, sobre mi pecho, ¿puedes oí lo que dice el cora- zón?....Está lloviendo en mí.
        Los pájaros cantan los días en nuestra fronda, su canto es dicha; en nuestras ramas sostenemos sus nidos de eternidad.
       Cuando me besas, cae una gota del vivo mundo en mi frente y es bautismo y renacer en la plenitud del día.
     Nuestro amor se celebra con la llegada de la lluvia. Salgamos a mojarnos bajo sus extensos algodones grises y a correr por la roja explanada, por siempre, por siempre, mientras la lluvia exista, mientras el agua corra.
         Los días se van, tu permaneces indisipable en la esencia del agua. Cuando llueves en mí, puedo escuchar el murmullo del viento sobre las arboledas, la pasión esculpe cada uno de mis días y es la humedad de tus labios que guardo para mis noches.
         Cierra los ojos, a partir del tacto, de lo real, has entrado a la otra realidad, la que inventan las palabras, región donde se crea y se recrea, como en un espejo, la unión de dos miradas: exploración en labios y cuerpo de ese reflejo celebrado, habrá que trazar el curso compartido en el instante, el que va siempre con nosotros. ¡Está lloviendo!¡Que siga lloviendo!, el mundo es más real cuando llueve.





DE LLUVIA DE ACRÓSTICOS | Carlos Lázaro - LAN 0003



Lluvia de Acrósticos
I


Libertad tu palabra
Alegría total que tu alma difunde.
Un poema que tú plasmas:
Radiante luz solar en que te fundes,
Armonía de frases que nos llaman.



II




La sonrisa, tu sonrisa,
Abre el tiempo, crea lapsos,
Une puentes destrozados,
Reconstruye descuadrados cuadros
Alquimia y magia blanquísima.




III


Libertad del
A             E
V
Ultrablanca en el cielo
Reencuentra sus versos en el
Aire, en el espacio.



IV




La delicada finura de tus manos,
Agua tibia del mar temprano,
Usualmente es como la lluvia,
Rima que tu piel expresa,
Abundancias, corazón como en ninguna.




V


Lunares de tu extensión concreta
Atractivos lugares a mis ojos dando
Un leve atisbo de tu piel secreta
Representan hoy la calidez, el
Amor, la certeza de ir navegando



VI




La sombra del árbol en que nos conocimos
Acaricia la hierba donde los sueños se recuestan
Utópicas, diáfanas nubes dibujan corazones
Rememoro esos sueños que se inventan
Actual llama en que nos fundimos






VII


La guerra de tu entorno: Desgracia,
Abrió en tu corazón herida ingrata
Un rincón de fuego y sitio, beligerancia;
Resolviste dar luz a la herida, liberada,
Accediste a darte un tiempo, una esperanza.



VIII




Llovizna de extremo a extremo del valle,
Aprieto con suavidad tu leve cintura,
Ubérrima geografía de tu ser que me llama a 
Rozar tu cabello, establecer la ternura,
A no dejar en este frío la calidez de tu talle.




IX


Las almas que en el prado se unieron,
Acariciadas de sol, explorando labios,
Un lluvioso día, lejos se vieron
Recorriendo el horizonte con la mirada,
Anhelando su mitad, su complemento



X



La voz, tu voz en el auricular,
Acontecimiento deseado a larga distancia,
Una a una disfrutando tus palabras,
Riendo como ríen los niños,
Amándote como solo yo te amo.




XI



La noche se ha callado, insomnio.
Alborotas con tu ausencia mi pensamiento,
Un mar lleno de ti, en mí giratorio,
Raudal de recuerdos, dudas, presentimientos. 
Amor, cómo pido tu retorno.




XII



La noche citadina sin ti:
Alumbrar de luces abovedadas en un valle,
Ultranza contra esta soledad lenta, reposada, Rota mi órbita, vagando por las calles,
Aura lejana, luz lejana, apenas si mi pluma.




XIII


Llegar a ti, entrar en certidumbre,
Arder como un leño a mitad de la noche,
Urdir un escape momentáneo no muy lejos;
Reencontrarte es saber que respiro, y
Abrazarte, la felicidad de estrechar tu cuerpo



XIV



Lucero, llama de agua, luz de vida,
Arrancada muchas veces de tu origen,
Una vez más has vuelto y conmemoro,
Recibo tu amor desde el fondo de mí,
Aparecido en el espacio de mi amor.




XV


Lavada de lluvia, lavada con blancas nubes,
Adornado de transparencia tu rostro,
Un soplo mágico le dio al día.
Reincide la mirada en tu perfil soleado,
Aire excelso, complemento del paisaje.



XVI




Levantarás mujer, tu dócil vuelo.
Así, libre. Más que libre, tú misma,
Universal eco sin rejas ni ataduras,
Rayo desafiante, luz en zona umbría,
Alba nueva, fortaleza frente a la penumbra.





XVII


Llamea el follaje, su canto en medio de la noche,
Acurrucarme en tu cuerpo es como oír el mar,            Una profunda visión con los ojos cerrados,
Reconocer en ti esta misma tranquilidad,
Acudir a ti, sentir el calor de tu cuerpo abrazado. 





XVIII



Lo futuro, lo lejano, aún no es;
Aquí estamos, miradas encontradas,
Un puente de tiempo nos mantiene en el instante.
Recuerda estos momentos
Ansiedad por un momento, olvida.






XIX


 Las gotas de la lluvia que tú eres,
 Aquí quedan en mis labios, con tu nombre,
 Una sola esencia tuya, llama de agua,
 Riega estos campos, soy húmeda semilla que
 A crecer comienza. 





XX




        Lo que he de decirte
        Amor, no será siempre con palabras,
        Un abrazo, una caricia, una mirada, son mejor lenguaje
        Recuerda, 
        Arde en mí, como en un motor, el entusiasmo.




AL ALBA | Carlos Lázaro - LAN 0004



A l   a l b a

Como la noche crece y todo abarca,
a barca inmóvil, a rojas brasas,
abarcas clara luz, penumbras vanas.

Con valientes frases construyes al viento
un nicho donde el alma se abraza
al alba brillante de tu verso.


COMO DEL SOL TU SONRISA NATURAL | Carlos Lázaro - LAN 0005


          
Como del sol tu sonrisa natural

Como del sol tu sonrisa natural
asoma con blancura de tu boca,
la  fruta floreciente en cuanto toca
y el alma desnuda su luz fin final.
 
Como alba primera el inicial brillo,
muestra en la mañana en que se troca
un beso por otro, locura loca
el acto de amar más claro y sencillo.
 
Llevo tu sonrisa por los andamios
de esta alta ciudad de sombras, nocturna,
y es mi lámpara de viaje completa,
 
para evitar que la angustia cometa
sus crímenes obscuros con la luna
y para vivir, colmar mis espacios.

UNA FRASE INCOMPLETA | Carlos Lázaro - LAN 0006



Una Frase Incompleta

Corre la pluma
          se fija en ti la idea
y eres tú
         en mi alma
Corre y no cesa
               hace pausas
busca la palabra correcta
               y se acerca a ti
sin tocarte te rodea
       sin tocarte se alimenta
manantial cristalino
       por el que mi alma crea
estos pocos versos
       impulsado en tu presencia
y hace pausas
espera      escribe     espera
       hasta que por fin
escribe esta última frase
       y no cabe tu belleza
la frase queda
incompleta



NOCTURNO SIN VOCES | Carlos Lázaro - LAN 0007




                   Nocturno   sin   voces



Ominosas        grises tardes
de la Ciudad de México
Desde la ventana
miro el lento caer de la noche
eucaliptos obscureciéndose
viento que azota
estas tardes casi noches
silencio hacia adentro
silencio hacia afuera
este fin de invierno
        un deseo de nada
        muy abajo en mí
        muy lejos yo de mí
Estas tardes
sombras de árbol
símbolos/ recuerdos
viento que toca
mi rostro/incertidumbre
Estas transitorias jornadas
de la tarde a la noche
muy tarde en la puesta
con el sol invisible
grises sombras de ausencia
y ni tu voz               y ni mi voz
miro y no te encuentro
                miro sin mirar
Noche sedienta y humeante
de relojes detenidos
suicidas en el tiempo que detienen
noches eternas
en que se agitan cortinas
y nada devuelve el sosiego
porque todo se ha callado
excepto el viento
y ni tu voz           y ni mi voz
sólo el viento     esta noche
tu desconcertante ausencia
y un mar confuso que llevo dentro
esta noche lenta que me va matando
con su frío tenaz
sin tu voz     sin mi voz













TOLVANERA 1 | Carlos Lazaro - LAN 0008

                                                              

                                                               T o l v a n e r a   1


                                   El amor /  es una mentira, / pero una mentira / que
                                   existe, / que ama, / que crece, / que embriaga, /
                                   que hiere, / que mata / y que muere

                                                               Elías Nandino


                Entre la muchedumbre cotidiana
                gente que pasa, gente nunca vista,
                mi alma muy lejos, alma que dista
                y tristeza que de la lluvia emana.

                Me hieres con filo de obsidiana
                y me dejas la ilusión marchita,
                y como el viento silente grita,
                grito, me pierdo sin ver el mañana.

                En el olvido estoy tan olvidado
                con mi esperanza trunca y débil
                que entre sombras mi sueño fenece

                Y como noche cuando atardece
                caigo en la confusión infértil
                la duda de si fui o no amado.




TOLVANERA 2 | Carlos Lázaro - LAN 0009

                      
                                         T o l v a n e r a   2               

                Ayer vino el viento, dejó despojos
                desolación y harapos olvidados;
                se fue y nos dejó descorazonados
                entre ruinas y con los ojos rojos.

                Sí, vino el viento, se lo llevó todo,
                derribó nuestras almas confundidas,
                derribó creencias, dejó mentiras,
se llevó poemas, los hizo polvo;

                En una tolvanera de desgracias
                vino el viento y rompió mil palabras;            
en torno a mí nada queda claro

                todo es mentira, todo está acabado
                camino y camino entre llamaradas
                brutalmente herido por espadas.




 





PARQUE MEXICO | Carlos Lázaro - LAN 0010

















P a r q u e   M é x i c o


1
Estabamos al borde
mi suéter te abrigaba
llovía
        granizaba
estabas hermosa
como la mañana
como el infinito instante
en el gozo del agua




2
Caminamos sin rumbo
mientras llovía
por las aceras arboladas
vimos en un charco
sorprendidos
nuestro espejo
                  luego vi
tu mirada en mi mirada






3
Abordaste el autobús
pero yo seguí en el parque
y en la terraza seca
y en el estanque y en las bancas
Y en tu mirar profundo
y en tu sonrisa de valle
blancura que asciende a las nubes
al pronunciar estas palabras
las del instante pleno.