martes, 6 de marzo de 2018

CANTERA CARCOMIDA | 13 Palenque 1993 - LAN 0032




13




Palenque 1993
rumor de voces enterradas
bajo los árboles inmensos.



El sol, semilla luminosa,
aparece en la vertiente,
ya clarea el infinito,
ya desvanece las estrellas
que leyeron otros ojos,
los de aquellos hombres
de espléndido atavío;
su luz se filtra
jugando entre las hojas,
los ramajes
                las enredaderas,
ya ilumina el arroyo,
                brillan sus peces
y sus cascadas de turquesa,
Otulum, baja el agua
                Otulum




su canto en medio de la selva
alimenta caracolas
de agua dulce.


Una ciudad espera
bajo los verdes montículos,
bajo los trece cielos
que sostiene cuatro ceibas;
la ciudad,
hecha de la piedra
de los cinco soles,
inscrita para la memoria
de estos verdes reinos
del jaguar sagrado.

                              
Pacal, el ahau
el cubierto de cinabrio
y chalchihüites
                durmió
el sueño final de los hombres
en su templo
el de los nueve inframundos
desde hacía miles de lluvias,
desde hacía miles de relámpagos;
pero el mundo era distinto entonces
profunda la verde alfombra




de los loros,
lejana la comarca de la aurora,
abundantes los frutos del día;
cuántas gotas resbalaron
por cuántas hojas
en esta selva:
Pero entonces era entonces
y el dosel seguía intacto.

Cerca, lentos rumiantes
se acercan mascando,
ante ellos se extienden
los nuevos pastos
de los tiempos nuevos.


Cayó la ceiba
que sostenía al cielo,
el sol se quebró
nos mandó su lumbre
y esto nos quedó
al borde del kiliasmo:
sólo unas islas
de aquella alfombra
de los loros
entre cenizas.







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