Libertad tu palabra
Alegría
total que tu alma difunde.
Un poema
que tú plasmas:
Radiante
luz solar en que te fundes,
Armonía
de frases que nos llaman.
II
La sonrisa, tu sonrisa,
Abre el
tiempo, crea lapsos,
Une
puentes destrozados,
Reconstruye
descuadrados cuadros
Alquimia
y magia blanquísima.
III
Libertad del
A E
V
Ultrablanca
en el cielo
Reencuentra
sus versos en el
Aire, en
el espacio.
IV
La delicada finura de tus manos,
Agua
tibia del mar temprano,
Usualmente
es como la lluvia,
Rima que
tu piel expresa,
Abundancias,
corazón como en ninguna.
V
Lunares de tu extensión concreta
Atractivos
lugares a mis ojos dando
Un leve
atisbo de tu piel secreta
Representan
hoy la calidez, el
Amor, la
certeza de ir navegando
VI
La sombra del árbol en que nos
conocimos
Acaricia
la hierba donde los sueños se recuestan
Utópicas,
diáfanas nubes dibujan corazones
Rememoro
esos sueños que se inventan
Actual
llama en que nos fundimos
VII
La guerra de tu entorno:
Desgracia,
Abrió en
tu corazón herida ingrata
Un rincón
de fuego y sitio, beligerancia;
Resolviste
dar luz a la herida, liberada,
Accediste
a darte un tiempo, una esperanza.
VIII
Llovizna de extremo a extremo
del valle,
Aprieto con suavidad tu leve cintura,
Ubérrima geografía de tu ser que me llama a
Aprieto con suavidad tu leve cintura,
Ubérrima geografía de tu ser que me llama a
Rozar tu cabello, establecer la ternura,
A no
dejar en este frío la calidez de tu talle.
IX
Las almas que en el prado se
unieron,
Acariciadas
de sol, explorando labios,
Un
lluvioso día, lejos se vieron
Recorriendo
el horizonte con la mirada,
Anhelando
su mitad, su complemento
X
La voz, tu voz en el auricular,
Acontecimiento
deseado a larga distancia,
Una a una
disfrutando tus palabras,
Riendo
como ríen los niños,
Amándote
como solo yo te amo.
XI
La noche se ha callado,
insomnio.
Alborotas con tu ausencia mi pensamiento,
Un mar
lleno de ti, en mí giratorio,
Raudal de recuerdos, dudas,
presentimientos.
Amor, cómo pido tu retorno.
Amor, cómo pido tu retorno.
XII
La noche citadina sin ti:
Alumbrar
de luces abovedadas en un valle,
Ultranza contra esta soledad
lenta, reposada, Rota mi órbita, vagando por las calles,
Aura
lejana, luz lejana, apenas si mi pluma.
XIII
Llegar a ti, entrar en
certidumbre,
Arder
como un leño a mitad de la noche,
Urdir un
escape momentáneo no muy lejos;
Reencontrarte
es saber que respiro, y
Abrazarte,
la felicidad de estrechar tu cuerpo
XIV
Lucero, llama de agua, luz de
vida,
Arrancada
muchas veces de tu origen,
Una vez más has vuelto y conmemoro,
Recibo tu amor desde el fondo de mí,
Aparecido
en el espacio de mi amor.
XV
Lavada de lluvia, lavada con
blancas nubes,
Adornado
de transparencia tu rostro,
Un soplo
mágico le dio al día.
Reincide
la mirada en tu perfil soleado,
Aire
excelso, complemento del paisaje.
XVI
Levantarás mujer, tu dócil
vuelo.
Así,
libre. Más que libre, tú misma,
Universal
eco sin rejas ni ataduras,
Rayo
desafiante, luz en zona umbría,
Alba
nueva, fortaleza frente a la penumbra.
XVII
Llamea el follaje, su canto en
medio de la noche,
Acurrucarme en tu cuerpo es como
oír el mar, Una profunda visión con los
ojos cerrados,
Reconocer en ti esta misma
tranquilidad,
Acudir a ti, sentir el calor de
tu cuerpo abrazado.
XVIII
Lo futuro, lo lejano, aún no es;
Aquí
estamos, miradas encontradas,
Un puente
de tiempo nos mantiene en el instante.
Recuerda
estos momentos
Ansiedad
por un momento, olvida.
XIX
Las gotas de la lluvia que tú
eres,
Aquí quedan en mis labios, con
tu nombre,
Una sola esencia tuya, llama de
agua,
Riega estos campos, soy húmeda semilla que
A crecer comienza.
Riega estos campos, soy húmeda semilla que
A crecer comienza.
XX
Lo que he de decirte
Amor, no será siempre con
palabras,
Un abrazo, una caricia, una mirada, son mejor lenguaje
Recuerda,
Arde en mí, como en un motor, el entusiasmo.
Un abrazo, una caricia, una mirada, son mejor lenguaje
Recuerda,
Arde en mí, como en un motor, el entusiasmo.

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