Ominosas grises tardes
de la Ciudad de México
Desde la ventana
miro el lento caer de la noche
eucaliptos obscureciéndose
viento que azota
estas tardes casi noches
silencio hacia adentro
silencio hacia afuera
este fin de invierno
un
deseo de nada
muy
abajo en mí
muy
lejos yo de mí
Estas tardes
sombras de árbol
símbolos/ recuerdos
viento que toca
mi rostro/incertidumbre
Estas transitorias jornadas
de la tarde a la noche
muy tarde en la puesta
con el sol invisible
grises sombras de ausencia
y ni tu voz y ni mi voz
miro y no te encuentro
miro
sin mirar
Noche sedienta y humeante
de relojes detenidos
suicidas en el tiempo que
detienen
noches eternas
en que se agitan cortinas
y nada devuelve el sosiego
porque todo se ha callado
excepto el viento
y ni tu voz
y ni mi voz
sólo el viento esta
noche
tu desconcertante ausencia
y un mar confuso que llevo
dentro
esta noche lenta que me va
matando
con su frío tenaz
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